Durante mucho tiempo caí en el error de pensar que cuanto más independiente es alguien, más se aleja del contacto humano, se hacía menos sociable y llegaba a convivir con un mundo en el que él era completamente autosuficiente y donde términos como el "amor" o la "solidaridad" no se comprendían igual y pasaban a ser aspectos puramente opcionales en lugar de básicos en su vida.
Hoy, como ya he recalcado, veo aquella forma de pensar errónea. Tan errónea que he decidido marcar el día de hoy en el calendario como mi particular Día de la Independencia. Y es que en los últimos meses he sufrido una pequeña metamorfosis y he recuperado al ser independiente que algún día fuí y con ello muchas virtudes que me caracterizaban y que había abandonado en el camino tras mucho incidentes; o más bien llamémoslos accidentes.
La independencia, tomada desde una perspectiva adecuada, no es para nada negativa, y es más, creo que es necesaria en determinadas etapas de la vida; y yo creo que he alcanzado una de ellas. Te ayuda a conocerte a ti mismo un poquito más. A conocer tus virtudes, y tus defectos. A conocer los defectos que te gustan y que ves ya prácticamente como una seña de identidad, y a rechazar e intentar modificar aquellos de los que no estás tan orgulloso. La independencia te ayuda a encontrarte contigo mismo. A pasar un día solo, en tu compañía, y saber valorarlo. Te ayuda a quererte un poquito más, y esto creo que es algo imprescindible. Es imprescindible para poder compartir con el resto lo que eres. Saber que tienes algo que entregar y que al igual que tú tienes una infinidad de cosas que aprender, también tienes muchas otras que enseñar. Saber que no pasas desapercibido, que al igual que tú tienes gente a la que admiras, también hay gente que puede llegar a admirarte a ti.
Así que hoy lo marco en el calendario de modo que el próximo año y el año después de él, lo vea y reflexione. Analice en qué punto de mi vida me encuentro y si sacio el nivel de independencia que me exige. Si soy capaz de estar contento conmigo mismo por lo que yo soy, sin necesidad de observar mi reflejo a mi alrededor para estar orgulloso de mí. Pues ambas perspectivas son igualmente necesarias.